Vamos al circo… dentro del teatro

… dentro del teatro

Desde que en 2RC- Teatro empezamos a hacer teatro, nos fascina Calderón. Y nos encanta esta obra que es una gran oportunidad para reflexionar sobre grandes preguntas que todos nos hacemos: ¿Es la vida un sueño?¿Soy libre? ¿Existe un destino prefijado o soy yo quien construyo mi destino? ¿Puedo alcanzar mis sueños?

Son preguntas difíciles que el teatro, el buen teatro, nos puede ayudar a aclarar… o al menos, a transitar por ellas. Puede ser muy divertido hacerlo juntos. 

Al leer la obra, lo primero que nos extraña es que un hombre, un ser humano, esté encerrado desde su nacimiento sin que exista motivo alguno. No ha cometido ningún delito… pero no es libre. Y eso nos hizo pensar en las fieras del circo. Al imaginarnos ese hombre-animal, que no había recibido cariño alguno, que sufría su encierro sin entender las razones, nos vino a la mente un león enjaulado en unos pocos metros cuadrados. Y de ahí, pensando en el circo clásico, cada personaje empezó a encontrar su lugar. 

(en los enlaces encontrarás vídeos breves donde cada actor te cuenta cuál es su personaje y que rol ocupa en la obra y en el circo)

Segismundo, el príncipe enjaulado, ya tenía su lugar. Desde la jaula del circo, sus monólogos llegarían a todos con mucho efecto. Sus cadenas son los barrotes. La sensación de encierro, el poco espacio… El rey Basilio, dueño y señor del circo, que con su poder podía hacer… ¿magia? Clotaldo, el domador, cuidador de la fiera… y único amigo. Astolfo es un poco engreído (un poco chulito) y recuerda a los matones de patio. Esa obsesión por el poder y por ganárselo con la fuerza en vez de por el honor… Era perfecto para ponerle bigotes, sacar los músculos y ahí está: el forzudo. Estrella, con ese nombre de astro, seguramente cree en las estrellas y sus designios porque ese es su papel en el circo: tirar las cartas, leer las estrellas, conocer la buenaventura… ¿Y qué hay de los dos viajeros que llegan al Gran Circo Polonia (que por cierto, es un país en el versión original)?Rosaura, la bella y valiente, se viste de hombre y no tiene temor en salvaguardar su propio honor, en buscar lo que quiere y merece… Es una auténtica amazona. Una mujer que muestra su destreza a caballo, que mantiene el equilibrio y sabe lo que quiere. Y su criado, Clarín, es el payaso perfecto. El pondrá el contrapunto de toda la obra. No en vano, los criados son los personajes más cómicos en el teatro del Siglo de oro.

En este vídeo, Luis O’Malley que es actor y adaptador de esta versión, te cuenta su trabajo

 

 

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